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Conferencia de la Prof. ERIKA ROSENBERG – BAND

26 de Enero a las 21 hs. Lugar: Salones de la Parroquia Santa María del Carmen – 61 e/61 y 58

“Es este el momento oportuno en que es completamente necesario remarcar los valores humanos en una sociedad cada vez más egómana. En dónde el ser humano, como tal posa sus ojos y sentimientos en objetos materiales de poca importancia dejando de lado los verdaderos valores y principios que son los pilares de toda civilización. Muchas veces me pregunto que es lo que nos has sucedido y al encontrar las respuestas, pongo mi ahinco en tratar de llevar a la faz del lector, a la faz de mis contemporáneos historias de personas que han ofrendado su vida en pos de ideales, en pos de la humanidad. Son historias de personajes casi desconocidos, pero no por ello menos interesantes.

Tengo una larga nómina, pero en este candente enero del 2018 he decidio referirme sólo a dos. Dos mujeres bravías que lucharon por los Derechos Humanos, aún cuándo ellos no se había declarado, que ofrendaron sus vidas por sus ideales.
Dos mujeres mártires que proveniendo de diferentes lugares el destino y las circunstancias las llevaron a ser víctimas de los mismos actores. Dos destinos, dos vidas, dos sacrificios.
Una de ellas Edith Stein, aquella judía conversa, hija de una adinerada familia alemana, primer mujer que recibió el título de Dra.en filosofía en Alemania, defensora de la igualdad de género y que en un momento de su vida resolviera convertirse al catolicismo y tomar los hábitos y a la que los Nazis con sus hordas asesinas tomaran prisionera y ejecutaran en una cámara de gas en Auschwitz.
La otra es la Beata Restituta, una valerosa religiosa franciscana que atendía los enfermos cualesquiera sus condición: judíos, comunistas, socialistas, cintis y romas (gitanos). Hecho que le valió ser constantemente observada por el director del hospital de Mödling en Viena, en dónde ella trabajaba. Hecho de arrojo fueron de valientes actos colgando crucifijos en las paredes del hospital, mientras que los nazis y sus colaboradores los descolgaban. Un día al terminar en la sala de operaciones, ella cumplia la función de instrumentadora, vino la Gestapo a detenerla y encerrarla en la celda de la muerte. Un largo año quedó allí esperando su condena: ejecución en la guillotina. Sentencia que fue firmada por Martin Bormann en Berlin.
Dos historias de vida, dos personalidades que subyugan en un mundo que en su febril paso olvida y arrasa con la historia.

Prof. ERIKA ROSENBERG – BAND

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