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ArteEntrevistas

Artista Plástico: MARINO SANTA MARIA

Marino Santa María

“CALLE LANÍN”

Marino Santa María nació en Buenos Aires (Argentina) en 1949. Egresó de las escuelas de Arte “Manuel Belgrano” y de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”. Cubrió el cargo de Rector desde 1992 a 1998 en esta Institución.

Realiza obras de Arte Público, Intervenciones Urbanas y Mosaiquismo.

Fue distinguido como Personaje Destacado de la Cultura por sus obras en el Pasaje Lanín, donde se encuentra su casa natal y donde desarrolla su arte. La misma es una obra en construcción permanente situada en el Barrio de Barracas, de Buenos Aires. Consta de la intervención de 40 fachadas a lo largo de las tres cuadras de esta calle donde incorpora mosaico veneciano y azulejo con la técnica del trencadis en todas las fachadas.

También se destacan las obras de arte realizadas en las estaciones de subte y en la Bombonera.

Tiene su taller de artes, da clases, cursos y conferencias. Presenta muestras individuales y colectivas con premios y distinciones de nivel nacional.

¿Puede el arte servir de disparador para el cambio en la ciudad?

Sí, el arte es un generador de pensamientos, acciones, sensaciones y variados estímulos que activan cambios. El arte en las ciudades provoca la reflexión y promueve soluciones en pos de un espacio más humanizado y democrático.

¿Cómo clasificarías tu obra Calle Lanín?

En el año 2001 la intervención urbana Calle Lanín marcó una nueva etapa del arte en la ciudad y muy especialmente en el desarrollo del arte en el barrio de Barracas. Por lo tanto, la entiendo como precursora en el desarrollo del Sur de la Ciudad.

¿En qué año comenzó el proyecto y qué te motivó?

 Fue en 1998 cuando relevé fotográficamente las fachadas de las casas de la calle Lanín -calle en que nací-  e imprimí sobre las mismas fragmentos de imágenes de mis obras de caballete, lo que dio como resultado una suma de mis obras a modo de una muestra individual. Fue el inicio, un boceto de lo que en breve comenzaría a transformar las casas en telas de una gran exposición.

La motivación fue la necesidad de entablar una comunicación distinta con la gente, que la obra de caballete no me proporcionaba.

Además, desde el año 2012 estoy trabajando en las 40 fachadas que integran la obra Calle Lanín, para cubrirlas en su totalidad con mosaicos y azulejos, con la novedad de la incorporación de relieves en esos mismos materiales.

¿Conocer el contexto por haber nacido allí, incidió en la obra?

Evidentemente haberla realizado en mi lugar de la infancia me permitió considerarla como si iluminara o coloreara el patio de juegos de aquellos años. Por eso decidí que estuviera conformada por imágenes abstractas y en ningún momento ligada a representaciones tradicionales de puerto, tango o estereotipos de Barracas.

Calle Lanín permitió y permite una visualización distinta del barrio de Barracas, se despertó un interés turístico y patrimonial en la zona; concentró el interés de la prensa y de los distintos medios, y, fundamentalmente, modificó la calidad de vida de los habitantes del lugar, con la mejora de las veredas y la incorporación de luminarias. Motivó la participación de los vecinos, quienes eligieron el diseño para su fachada a partir de los bocetos que les fui proponiendo.

 

Lanín es un espacio habitado, ¿qué desplazamientos motivó?

El arte activa procesos que integran nuevos ámbitos de conocimiento a los ya existentes. La obra Calle Lanín ha transformado un área olvidada de la ciudad en un verdadero espacio público; ha evitado el desplazamiento de sus habitantes originarios y ha recreado costumbres y subjetividades en la gente que lo habita proyectando la participación comunitaria; ha aportado una nueva dimensión para el barrio, que es el reposicionamiento de la noción y experiencia de “localidad”. Es un punto de encuentro y participación que conjuga otras actividades, como una galería de arte a cielo abierto.

¿Cómo fue la interacción con los vecinos de Lanín?

Los vecinos eran quienes debían manifestar su deseo de tener intervenida su fachada, tenían la posibilidad de elegir el diseño a partir de la carpeta que preparé para iniciar el Proyecto. Quedaba en ellos la tarea de darle color a las puertas y ventanas de sus casas. Así se fue construyendo un camino de color caracterizado por lo fragmentario. Luego las cenas en la calle con los vecinos de Lanín, marcaron la participación solidaria en este gesto mayor de convivencia que es compartir la mesa.

¿Cómo se organiza el trabajo en equipo?

Actualmente trabajo con un grupo que oscila entre 3 y 6 ayudantes. El trabajo con ellos se fue modificando a raíz de la aparición de cada etapa. En la primera etapa conté con 20 ayudantes, ellos realizaban el hidrolavado de las fachadas, necesario y fundamental para comenzar la pintada, después revocaban. Con las paredes listas, comenzaba la tarea de pintar los frentes de las casas teniendo en cuenta los fragmentos de mis obras elegidas para cada pared. En la segunda y tercera etapa con el equipo preparo las formas y los diseños en mosaico y azulejo en mi taller, para luego aplicarlos y adherirlos sobre los frentes, sobre las formas existentes en pintura.

 

 ¿Cómo se financia el Proyecto?

El Proyecto Calle Lanín se financia con el apoyo del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de las empresas Weber, Murvi y Tersuave, que creen y apuestan al valor artístico y social de esta obra.

 

¿Tiene tu obra intención social?

La revitalización de la zona a través de esta obra despertó la transformación de una fábrica abandonada y permitió que Casa FOA en el año 2005 eligiera ese edificio para su muestra anual, situación que promovió la creación de lofts y comercios en una de las cuadras de Lanín. La utilización del paredón como galería de arte a cielo abierto motivó la participación permanente en La Noche de los Museos, y la conquista de la calle para proyectos de participación infantil y eventos musicales.

¿La obra ha modificado las costumbres de los vecinos?

La modificación en las costumbres de los vecinos se evidenció cuando fueron ellos mismos quienes produjeron modificaciones dentro de sus casas y cuando manifestaron también una preocupación por la conservación de los frentes. Algo anecdótico para señalar es que, a partir de la obra Calle Lanín, las casas ya no se identifican sólo por su número, sino también por el color o por el diseño.

¿Qué pensás sobre el futuro de tu obra?

Ha sido una experiencia importante participar con mi obra en barrios de la zona Sur o en el Barrio Los Piletones, donde la gente del lugar participó en la realización de la intervención; son otras formas de trabajo, creativas, pedagógicas y de gran satisfacción personal, como contribuir con entidades como AEDIN.

El futuro es de una gran libertad de creación, de utilización de materiales nuevos, como en el caso de la Fuente Ríos de color, un hidromural, que tiene un panel de fondo que he realizado en mármol y mosaico veneciano. El futuro es también seguir actuando sobre grandes superficies.

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