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“¿Cuándo dormirá toda la noche?” “nunca… nadie duerme toda la noche”

Los peques no duermen de un tirón, sino que al igual que los adultos, varios ciclos de sueño a lo largo de la noche. La longitud de cada ciclo es variable, entre apenas veinte

minutos, a algo más de dos horas. Entre ciclo y ciclo pasamos por una fase de «despertar parcial», que fácilmente se convierte en un despertar completo.

Los niños «están de guardia» para asegurarse de que su madre no se ha ido. Si el bebé puede oler a su madre, tocarla, oír su respiración, tal vez mamar, vuelve a dormirse. Pero si la madre no está, el niño se despierta por completo y se pone a llorar. Cuanto más tiempo haya llorado antes de que su madre acuda, más nervioso estará, y más difícil será consolar.

Nuestra cultura ha interpretado que el niño que deja de llorar cuando se lo deja solo es porque se ha calmado, cuando en realidad está experimentado todo lo contrario, con desactivación de la hormona de crecimiento, activación de la glándula suprarrenal, liberación de cortisol al torrente sanguíneo a un nivel superior a lo normal, que resultan neurotóxico. A corto plazo, el cortisol alto es protector, pero su elevación prolongada contribuye a la mala salud tanto física como socioemocional.

Es por eso que los brazos nunca malcrían.

Es NORMAL Y ESPERABLE: que un bebé de 3 meses o un niño de 2 años no duerma toda la noche de corrido; que un recién nacido necesite dormir a upa porque necesita el contacto piel con piel, que se despierte seguido porque aún no distingue el día/noche y necesita alimentarse para vivir.

Todos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros ya dominamos la técnica de volver a dormirnos. Nuestros hijos aún no, pero lo harán algún día.

Internalizamos cómo calmarnos. Pero lo logramos, porque alguna vez alguien que nos cuidaba nos enseñó.

Colecho

El problema no es el colecho, sino la forma de hacerlo.

Es muy beneficioso para el desarrollo cerebral infantil ya que reduce los niveles de cortisol y, al mejorar el ciclo del sueño, el umbral de alerta cerebral desciende y el bebé consigue alcanzar una fase más profunda del sueño que estimula la segregación de la hormona de crecimiento infantil y facilita la eliminación de toxinas a nivel cerebral.

1.Minimiza los riesgos de síndrome de muerte súbita (SMSL) si se practica de forma segura.

  1. Ayuda al bebé a «aprender» a pasar de una fase a otra del sueño porque se sincroniza con la respiración de su madre. La respiración de la madre también le sirve de recordatorio para que continúe respirando si tiene una apnea.
  2. Favorece que la madre pueda continuar durmiendo mientras alimenta a su hijo de noche.
  3. Favorece la regulación de la temperatura corporal por la noche. Los bebés cuando nacen no regulan su temperatura corporal. Por el día, sus padres les visten según el clima, y por la noche, el calor de los cuerpos de sus padres los ayuda a regularse.

Pautas para realizar colecho seguro con un bebe:

  • Nadie debe fumar cerca del bebe.
  • No dormir con el bebé si el adulto está bajo los efectos de alguna sustancia o medicamento que dificulten el que puedan atender al bebé.
  • No sobreabrigar.
  • Dormir sin almohadas ni peluches alrededor, y sin nada que pueda cubrir su cabeza.
  • Que no haya huecos ni recovecos donde pueda quedar atrapado el bebé.
  • No dormir en la cama junto a hermanos mayores ni mascotas.

Lactancia y sueño

La lactancia materna ayuda al bebé de dos formas diferentes.

En cuanto al contenido, la propia leche tiene L-triptófano, un aminoácido que ayuda a la conciliación del sueño.

En cuanto al continente, el pecho tiene un efecto relajante sobre bebé. Por una parte, como simple objeto susceptible de ser chupado (recordemos que los bebés utilizan la succión para todo, entre otras cosas para calmarse y consolarse). Por otra parte, el contacto piel con piel que se establece con la lactancia, esa posibilidad de escuchar los latidos del corazón de mamá, de notar su olor y su cercanía, también propicia el sueño y la relajación.

Ana Andersen Pediatra

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