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Diálogo con un Héroe de la Guerra de Malvinas

En el 39o Aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, una fecha trágica, dolorosa y significativa en el corazón de los argentinos.

Lombardi en su biblioteca con los objetos que formaron parte de la historia de la Guerra de Malvinas

Este día de memoria, respeto y homenaje de lo ocurrido nos abrió las puertas de su vida Alejandro Lombardi, presidente de la Asociación de Veteranos d e Guerra de Malvinas.

Lombardi comienza su relato dando la ubicación del lugar donde se encontraban:

“estábamos ubicados entre el Aeropuerto y Puerto Argentino, con una separación entre ambos de 9 km y a 250 metros de las primeras casas del pueblo. Pertenecí al regimiento GADA 601 de Mar del Plata, 3ra. Sección de la Batería A. Allí estábamos con un cañón antiaéreo del ejército. Habíamos hecho un pozo para nosotros, dormíamos 10 personas juntas, éramos 8 soldados (yo, entre ellos), y 2 suboficiales, afectados directamente alcañón éramos 6 personas, 3 en el cañón, 1 con el grupo electrógeno y 2 pegados al cañón para facilitar la recarga de municiones, mientras que el resto de los soldados estaban en pozos individuales alrededor de todo el cañón distante a 50 metros que nos protegían por supuestos ataques terrestres”.

Vivenciando su historia le preguntamos…

¿Cuántos días permanecieron en la isla?

Yo siempre digo que la excursión nuestra duró 72 días, digo excursión porque salimos desde Mar de Plata un 12 de abril de 1982, estuvimos un día en Comodoro Rivadavia, después 2 o 3 días en Puerto Deseado. Yo llegué a Malvinas el 17 de abril, terminada la guerra el 19 de junio subimos a un buque inglés como prisioneros (total en las islas 63 días) y llegamos a Puerto Madryn el 21 de junio. De allí nos llevaron a Buenos Aires y recién el 23 en tren a Mar del Plata. En total son como 72 días el viaje, pero en las Islas 60 y algo, con los 44 días de guerra, porque la guerra empezó el 1° de Mayo y terminó el 14 de junio.

¿Escribió un diario durante los días vividos, que nos puede decir al respecto?

Antes de viajar, mi padre me dio una agenda, me la dio así, sin más, que la llevara en caso de querer anotar algo. Mi viejo me lo metió en la cabeza y sin decirme nada lo terminé haciendo, “mi padre me dio un mensaje”. Me llevó mucho tiempo armar lo que posteriormente sería el “Diario de Guerra”.

¿Qué refleja ese diario?

El sufrimiento, el frío, la escasa y mala alimentación, la ausencia de los seres queridos, la familia. Principalmente me aboqué a escribir lo que fue el sacrificio de pasar horas en el cañón antiaéreo. Me hubiera gustado en aquel momento poder haber escrito otros hechos que transité y no lo hice, tenía muy poco tiempo para escribir.

Mi agenda era reducida y tenía miedo de no tener espacio para escribir porque no sabía cuánto iba a durar. Después de 17 años un día se me ocurrió tocarlo nuevamente y empecé a transcribirlo, tratar de pasar en limpio lo que viví en esa época. No fue fácil leerlo o entenderlo ya que los pensamientos eran diferentes por la edad que tenía.

Entonces, mantuve la escritura original y fui agregando en el día a día todo lo que me acordaba de lo que vivencié, aunque eso está escrito con mi pensamiento de adulto. Traté de hacer un nexo entre esas dos partes y lo presté a mis amigos para que lo leyeran.

Luego, todos se sorprendían con el cotidiano de la guerra, una cosa era haber escuchado y llevado la guerra por los medios y otra era leer de alguien que la vivió lo que pudo escribir profundamente en el lugar

de los hechos.

Esto me ha dado la satisfacción de que estoy dejando un granito de arena para que la gente se entere de lo que realmente vivimos en el día a día, y que está fuera de la imaginación.

¿Qué elementos lo acompañaron en esos días?

Mi libreta, mis guantes, elementos de primeros auxilios que los teníamos en el casco, un reloj que usé durante toda la guerra y como era el único que tenía luz lo dejé siempre colgado de un poste en la trinchera para que todos lo usáramos hasta que se agotó la pila.

Además de las cartas que recibía de los familiares y llevaba en el bolsillo del pantalón, y mi arma personal.

¿Cómo fue regresar a Malvinas?

Regresamos 25 años después de la guerra y en la misma semana que nosotros llegamos en 1982.

El viaje lo compartí con Guillermo Llugdar y Francisco Martínez Loydi. De ese viaje lo que más rescatamos es que logramos ubicar la guerra 25 años atrás, la trasladamos a donde había sido, para nosotros era un vivir cotidianamente, pero era totalmente diferente.

El viaje nos dio mucha tranquilidad y paz. Principalmente fue descubrir la ciudad con sus colores, con árboles y en silencio, ya que estábamos acostumbrados a ver una ciudad gris, sin colores ni vegetación.

Todo esto estaba en 1982 pero en el 2007 yo me preguntaba ¿cuándo empezó esta plantación, siempre estuvo? …era la cabeza, nosotros no estábamos en condiciones de poder ver la naturaleza, lamentablemente.

Luego… el silencio de la noche era maravilloso… por el contrario, para nosotros la noche era un calvario y sin saber si seguiríamos de pie hasta el otro día de la mañana, eran así todos los días y todas las noches. Allí estuvimos una semana, pero nos generó un gran cambio.

¿Cómo es su órbita de trabajo hoy?

Estoy jubilado del Poder Judicial y por ser Ex Combatiente. Comparto la vida con mi señora y mi hija, que actualmente esta viviendo en Barcelona.

Desde hace algunos años realizamos las actividades de la Asociación que conformo con mis compañeros. Estas actividades tienen que ver en estos momentos con la

proximidad de la fecha de homenaje al Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

Para esta ocasión estuvimos reunidos con la representante de Ceremonial de la Municipalidad. Este año el acto se realizará, pero será muy limitado por los efectos de la pandemia.

En esta oportunidad el municipio ha hecho una iluminación nueva y permanente en el monumento del centro y en el de Quequén.

¿Cuál sería su reflexión final?

Evitar las guerras, principalmente por los que se mueren y por los que quedan vivos porque la post guerra es muy dura. A nosotros nos tocó vivir esta guerra y no tuvimos la oportunidad de elegir absolutamente nada con tan solo 18 años de edad.

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