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Entrevistas

El jardín de infantes en contexto de encierro

– Segunda parte –

Por: Marcela Di Rocco Profesora Especializada en Jardín Maternal y Educación Preescolar

Sostenimiento del vínculo con hijos extramuros.
El mes pasado hacíamos referencia a las infancias atrapadas en contextos de cárceles. Ya sea viviendo con la madre dentro del servicio penitenciario o enfrentando la problemática vinculada con las visitas de hijos menores de edad a la Unidad carcelaria.

Estos niños/ niñas que tienen a uno o ambos progenitores cumpliendo una condena son sin duda uno de los sectores más vulnerable de la sociedad, no sólo desde el aspecto socio-económico sino por la situación vivida que muchas veces pone barreras en su desarrollo pleno. Pobreza, maltrato, ejemplos negativos y estigmatización obstaculizan este sano crecimiento.

Esta niñez, muchas veces, se ve marcada por malos tratos, abusos, malos ejemplos y formas de crianza negativos, en contextos de violencia y abandono. A todo ello, se suma la estigmatización social por ser hijos e hijas de alguien que está en un privado de la libertad.

Cualquier relación se deteriora cuando las personas involucradas están separadas y no tienen modo de mantenerse en contacto de forma permanente. Para los niños de padres encarcelados, el contacto limitado que tienen con su progenitor(a)que está en la cárcel, la inadecuada calidad del contacto, y la estigmatización y vergüenza asociadas con el hecho de ser hijo o hija de un preso, hace que mantener la relación con su progenitor(a) sea muy difícil. Es evidente que el encarcelamiento de la madre provoca la interrupción del vínculo filial con las hijas/os que superan los cuatro años de edad o con las hijas/ os menores de esa edad que por diversas razones no permanecen junto con su madre en el establecimiento penitenciario.

Pero además, muchas veces repercute en el desmembramiento de la familia, pues por razones económicas, de responsabilidades o de organización, los hermanos pueden cesar también en la convivencia. Incluso, ante la ausencia de personas del entorno familiar que puedan asumir el cuidado de las niñas/os, ellos pueden ser institucionalizados.

Es sumamente importante entonces que los adultos responsables de los niños y niñas sepan cómo manejar la información sobre la situación, construyendo un relato que esté adecuado al menor sin que haya mentiras de por medio, pero que al mismo tiempo sea lo más llevadero posible para éste.

Visitar al padre o a la madre en la cárcel es violento para los/as menores. Irse en un determinado horario una vez que cumplen la visita también. Se trata de emociones muy fuertes. Por eso es muy importante –en este sentido- el rol del Jardín de Infantes como institución acompañando el proceso y respetando lo que la familia decida. Ya que están quienes informan a la institución que hay uno de los progenitores en la cárcel y pautan el día de visita en el que se acuerda que el niño o niña falte al jardín y otros casos en los que el/ la alumna/a no sabe que su padre/madre está en la cárcel.

El eje del trabajo pedagógico –en estos casos- deberá priorizar la comprensión, la escucha ofreciendo espacios para hablar de estos temas, destacando la importancia del diálogo y la detección de las diferentes emociones por las que atraviesan los niños y niña en un clima de mucho afecto y cuidado.

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