Cargando...
EntrevistasGeneral

El jardín de infantes en contexto de encierro

– Primera parte –

Por: Marcela Di Rocco Profesora Especializada en Jardín Maternal y Educación Preescolar

¿Cómo es la escolaridad de los niños que viven en cárceles junto a su madre? ¿En la cárcel o en libertad sin ella? Es una realidad que en ciertas cárceles de mujeres, las madres viven con sus hijos menores de 4 años. Cuando una mujer con hijos es detenida, éstos quedan al cuidado de otros familiares, bajo el cuidado del Estado o bien ingresan a las unidades penitenciarias junto a sus madres. El Estado debe garantizarle al niño el acceso y disfrute pleno de sus derechos fundamentales.

La Ley de Educación Provincial N° 13688, sostiene en el artículo 50 que “La Educación que se desarrolla en contextos de encierro es aquella que, está destinada a garantizar el cumplimiento de la escolaridad obligatoria a través de formas adecuadas a las necesidades y particularidades de las personas que se encuentren en instituciones de régimen cerrado, así como los hijos que convivan con ellas, para promover su formación integral y desarrollo pleno”.

El docente dentro de la institución carcelaria representa la posibilidad de abrir una brecha entre el mundo interno y el mundo exterior, con todo lo que ello implica. Por otro las niñas y niños que viven junto a sus madres en los establecimientos penitenciarios pueden mantener el vínculo maternal, pero a costo de vivir en un ámbito carcelario y de interrumpir la convivencia o el contacto cotidiano con el resto del grupo familiar.

Pensar y hacer educación en una cárcel es romper las rejas de adentro, las que están dentro de nosotros mismos, en nuestros modos de pensar, de sentir, de vincularnos, de ver y habitar el mundo.

Es desmontar los lugares comunes, cuestionarlos conceptos y los procedimientos, resignificar sentidos, es nombrar de nuevo la confianza, es intentar escuchar desde el lado de adentro.

Volviendo a la Ley Provincial de Educación en el inciso 9 del artículo 26, establece que el Estado debe: “Propiciar que los niños y cuyas madres se encuentren privadas de libertad concurran a jardines maternales, jardines de infantes y otras actividades recreativas, fuera del ámbito de encierro con el fin de asegurar su contacto con otras realidades y personas que los preparen para su vida fuera del ámbito de encierro”.

La infancia temprana es un período corto y fundamental en término de la atención que se requiere, por ende, hay algunas cuestiones claves que actúan como condicionantes de su desarrollo posterior:

• Que los padres, madres y cuidadores tengan información sobre las prácticas de crianza y cuidados que fomenten el desarrollo infantil temprano, así como también promover comportamientos que reconozcan y desnaturalicen la violencia en sus distintas manifestaciones (física, psicológica).

• La promoción del juego, como ámbito y actividad para un desarrollo integral.• Garantizar la asistencia al nivel inicial: derecho que aumenta las oportunidades de aprendizaje.

En tanto, los hijos que no permanecen junto a su madre en la cárcel también sufren consecuencias negativas y problemas psicosociales tales como depresión, hiperactividad, comportamiento agresivo, entre otros.

Compartir:
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

NUESTROS ELEGIDOS