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Educación

“El Pirata Coronavirus” Un cuento para explicar a los más pequeños de la casa qué es un virus.

Los adultos debemos adaptar la información al nivel evolutivo de los niños, como a los cambios que día a día se producen en la situación, reduciendo situaciones de alarma que afecten a los menores. Una de las maneras posible es a través de un cuento.

La ciudad “Villa Inmunitaria” transcurría sus días normalmente. Su intendente Don Sanidad, recorría todos los días las calles, playa, parque, inspeccionando cada lugar ya que disfrutaba mucho de ver a los niños con sus familias paseando en espacios limpios y saludables. Por eso aparecía por televisión haciendo promoción sobre la importancia del lavado de manos como una buena práctica para cuidar la salud individual y de la comunidad para que todos los habitantes hicieran honor al nombre de la ciudad.

Sus cuatro concejales: Don Jabón, Doña Lavandina, Don Alcohol y Doña Agua Oxigenada junto a la Brigada ANTIVIRUS trabajaban todos los días intensamente haciendo proyectos que aseguraran que ningún enemigo entrara en la nariz y en la boca de sus habitantes.
Pero…una tarde –mientras todos dormían la siesta- en el puerto de la ciudad arribó un barco muy extraño que traía a alguien de tierras muy lejanas: el Pirata Coronavirus. Se llamaba así porque su forma tiene terminaciones en punta alrededor semejante a una corona.
Este pirata no era un pirata cualquiera, tenía el poder de ser invisible y venía envuelto en una enorme capa. El Pirata Coronavirus no llegaba a esta ciudad con buenas intenciones. Su plan era destruir a todos los habitantes para convertirse en el REY de “Villa Inmunitaria”.
Si bien “Coronavirus” tenía el poder de enfermar y destruir a los pobladores,, también tenía un problema: no podía vivir si no encontraba rápido un cuerpo que lo aloje, donde lograra alimentarse y reproducirse. Entonces salió a buscar aquellos lugares cuyas cerraduras pudiera abrir con las llaves que el traía. Por lo tanto si no encontraba rápido un cuerpo no iba a poder vivir.
El plan de Coronavirus era muy simple: él tenía toda la información acerca de cómo destruir a los pobladores pero necesitaba una fábrica donde producir aquello que enfermaría a la gente. Esa fábrica que tanto necesitaba era el cuerpo de cada uno de los habitantes de “Villa Inmunitaria”

Y así fue como de manera imprevista tomó por asalto la primera fábrica y allí instaló dentro de este cuerpo un director que hacía que esa fábrica trabaje para él.
Coronavirus había encontrado lugares por donde entrar: la boca, la nariz, y su medio de transporte favorito era la saliva, le encantaba cuando lo hacía saltar en un estornudo o al pasar una taza de una persona a otra, por ejemplo. Y así se movía con mucha facilidad. Pero claro es invisible NADIE LO PODIA VER!!
Al acercarse Coronavirus a cada cuerpo lo modificaba y reproducía hijos que producían tanto daño como él y así se nacían nuevos virus quienes luego buscarían otros lugares donde entrar.
Al enterarse el intendente de la llegada de este pirata se alarmó, llamó a sus concejales y dijo:
-¡Señores y señoras debemos detener a este pirata y restablecer el orden en “Villa Inmunitaria” para que se aleje de nuestro puerto y no pueda regresar jamás. Si no encuentra ningún cuerpo suelto no podrá vivir y tendrá que marcharse de nuestra ciudad.
Los concejales preguntaron: -¿pero cómo vamos a hacer si el enemigo es invisible??
Entonces el intendente junto con la Brigada Antivirus ordenaron a todo el pueblo a esconderse en sus casas y cerrar muy bien la puerta!!.El pirata Coronavirus se multiplicaba en diez, en veinte y en muchos más rápidamente.
Todos se pusieron en acción:
– ¡Alerta! Llamando a todas las patrullas. Todos a encerrarse que no sean alcanzados por Coronavirus – gritaba el comisario
Don Jabón y Doña Lavandina estaban agotados de ir mano por mano lavándolas para desinfectarlas porque si estaban bien limpias lo asustarían al maléfico Coronavirus
Don Alcohol dijo: -yo puedo ayudar a desinfectar todos los elementos que toque Coronavirus para que no queden rastros de este pirata.
Y así fue como la ciudad parecía un desierto, todos estaban encerrados en sus casas pero sabían que ahí estaban a salvos. Y las escuelas y los jardines de Infantes quedaron vacíos para que si Coronavirus llegara a entrar no iba a encontrar ningún cuerpo donde habitar y muy pronto desaparecería.
Pasado un tiempo la Brigada Antivirus confirmó que el barco de este pirata ya no estaba en el puerto y junto a él toda su tripulación había desaparecido. ¿Será posible que regrese?: no lo sabemos pero sí ahora sabemos cómo defendernos porque esta brigada ya trabaja en cada una de las casas de “Villa Inmunitaria”

 


Marcela Di Rocco
Profesora Especializada en Jardín Maternal y Educación Preescolar

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