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Entrevistas

Filosofía: Tiempo de permanencia

“Tiempo donde estamos tu y yo, yo que vivo en ti y tú que no existes” Alfonso cortes, poeta Nicaragüense.

El tiempo, un fenómeno cotidiano bien conocido, que sin embargo se nos escapa cuando queremos definirlo. La pregunta por el tiempo atraviesa nuestra condición humana desde que somos consientes de nuestra finitud. Difícil es definir el tiempo, pero sí sentimos sus efectos, su paso por nuestras vidas, cargado de acontecimientos, vivencias, sensaciones…

En la mitología griega, el tiempo estaba representado en el dios Cronos, dios que dirige el eterno paso del tiempo. Este dios devoraba a sus hijos para poder permanecer en el poder, instalando así la idea de que el tiempo lo devora todo. Es un tiempo lineal, irreversible, es el tiempo de los relojes, el tiempo finito.

Pero también existe otro dios cuyo significado está presente en las primeras civilizaciones, el dios AION, el tiempo como vida siempre viva, es el dios de la permanencia que no le hace falta devorar nada para ser eterno, simbolizado en una serpiente que se muerde la cola y que rodea el universo. Aion representa el tiempo circular, el del eterno retorno donde, según los estoicos, el tiempo se extinguía para volverse a crear, y así los mismos actos han de volver a ocurrir eternamente. En cada reinicio el tiempo se pulirá hasta alcanzar la perfección.

Sin embargo el tiempo también es aquel en el que sucede acontecimientos que provocancaos,crisis,profundastransformaciones, más allá de lo cíclico y de lo lineal, tiene picos ascendentes y descendentes que modifican su imagen geométrica. Y es allí, que en el intento de definir el tiempo, un filosofo del siglo IV, San Agustín, reflexiona acerca de la presencia de sucesos pasados y futuros, desde la memoria como recuerdo y expectativas futuras, como también de un presente que solo lo es en una visión del ahora, concluyendo que el tiempo solo existe en el alma. En estas afirmaciones el santo inaugura la creencia de que el sujeto es quien da origen al tiempo interior. …el tiempo vivencial, el tiempo propio, existencial. La experiencia humana a lo largo de las diferentes etapas de la vida constituye una auténtica vivencia del tiempo en sí. De esta forma el tiempo se transforma en una cuestión existencial, vivencial, subjetiva.

Hoy el mundo entero está envuelto en un suceso excepcional, que involucra a toda la humanidad, pero que sin embargo advierte horizontes de posibilidad. Es un nuevo tiempo de oportunidades para una acción transformadora que supera las dificultades. Desde el pensamiento de Heidegger somos seres posibles, que aún no estamos definidos, siempre estamos abiertos a la posibilidad, manifestandonos en la temporalidad.

En el tiempo actual por la que transita la humanidad toda, hay un deseo fundamental, el de la supervivencia, pero en las actuales condiciones, este deseo no se alcanza de manera individual y autónoma, somos seres relacionales, que nos involucra como seres sociales.

Existe un proverbio africano que dice: “para educar a un niño hace falta una buena tribu…”

Buscar el encuentro con el otro desde un lugar nuevo, el lugar de la comunidad, de la cotidianidad compartida, del encuentro cara a cara. Atravesar a buscar nuevos mundos, nuevos paramentos, los que hay más allá de los mapas conocidos, más allá de nuestra forma tradicional de pensar…convertirnos en exploradores que inviten al encuentro solidario, al encuentro auténticamente humano desde la diversidad que define nuestra condición existencial.

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