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Entrevistas

Hongos de Pino del Parque Miguel Lillo

Por: Paula Wehmeyer

Ing. Agrónoma (UNLP)

Paisajista (UNLP ING ERNESTO E. BELLI) 

Trabaja desde hace más de 15 años en jardines privados y construcción de piletas de natación.

 

Días pasados recibí una invitación al reconocimiento de hongos en el Parque Miguel LILLO. No pude asistir, pero sé que fue muy concurrida e interesante. Por tal motivo me pareció oportuno compartirles mi experiencia.

Gracias a mi suegra que es muy buena cocinera y siempre busco incorporar alimentos al paladar de su familia conocí los hongos de pino (Suillus granulatus). Es un hongo comestible que a menudo crece en simbiosis con el pino (pinus radiata).

Si bien es cierto que pueden encontrarse durante todo el año, el otoño es la época en que son más abundantes. Dentro del parque hay zonas donde es común encontrarlos, preferentemente en lugares no tan secos y con entrada de rayos de sol. 

Así como mi suegra me contagio el entusiasmo por la colecta de hongos de pino yo lo he hecho con amigos. Asique cada año somos más los que disfrutamos la experiencia. La colecta ha pasado a ser un programa grupal e integrado lo que lo hace muy divertido. 

                                                 

El mejor horario para ir a juntarlos es tipo dos de la tarde ya que el sol calienta y no hace tanto frio. Cada uno lleva un par de guantes, cuchillo tipo serrucho y una canasta para colocarlos. Los guantes son necesarios porque el hongo al tocarlo tiñe las manos y no es fácil limpiarse.

Generalmente se van encontrando por sectores agrupados, se juntan limpios evitando que se peguen acículas de pino y pastos es lo más frecuente. Elegimos preferentemente los más nuevos y firmes porque con la madurez se ponen aguachentos y es más difícil secarlos.  Para reconocerlos y no confundirlos con otros parecidos que se pueden ver al mismo tiempo hay que darlos vuelta y en el envés tienen como una esponja a diferencia de otros que son como con rayas. Tampoco recolectamos hongos que cerca tengan una especie de hongo desconocida por precaución a que haya contaminación. Eso no sé si será mito o verdad, pero nos quedamos más tranquilos haciéndolo así.

Una vez colectados, ya en casa hay que prepararlos para deshidratarlos y conservarlos todo el año. Primero se retira uno a uno la película marrón que tiene sobre el sombrero. Se corta en gajos no muy chicos de 2 cm más o menos y se coloca sobre papel de diario sobre un tejido o rejilla para poder ir secándolos. Nosotros los secamos al calor del calefactor o de la losa radiante.

Al secarse largan un perfume muy característico y agradable.

Una vez secos, eso lleva varios días rotándolos y cambiando el papel de diarios se guardan en bolsas con granos de pimienta o hojas de laurel para su mejor conservación.

Los consumimos en salsas para pastas o guisos.

 

 

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