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Comunidad

Juntos por los Niños, la asociación civil que con fin solidario creó Esther Bravo en Quequén

La comprometida vecina compró su casa en el Barrio Seis Esquinas, a la que con los años puso a disposición de los chicos de ese populoso sector, quienes los fines de semana “vienen a tomar una leche, comer un alfajor o directamente para jugar y divertirse”, según sus propias palabras. El director de Relaciones con la Comunidad y DDHH, Gerónimo Gallegos, realizó una visita a la vivienda y dialogó con Esther. “Vamos a visitar a cada una de estas asociaciones y escuchar su voz”, confirmó el funcionario

En el marco del proyecto Somos Comunidad encarado desde la gestión del intendente Arturo Rojas, el director de Relaciones con la Comunidad y DDHH, Gerónimo Gallegos, visitó la Asociación Civil Juntos por los Niños, que todos los fines de semana abastece a decenas de niños del Barrio Seis Esquinas de Quequén y adyacencias.

En la oportunidad, el funcionario dialogó con la encargada de la entidad, Esther Bravo, con el fin de interiorizarse del funcionamiento de la misma y para ponerse a disposición acerca de algunas necesidades que seguramente se desprendieron de la charla.

Luego del encuentro, Gallegos aseguró que “la idea es visitar las asociaciones civiles para apoyarlos en ese trabajo silencioso pero muy profundo que hacen” para agregar que “el objetivo es que el vecino conozca y sepa que hay muchas personas que hace cosas con fines solidarios como en este caso, pero que también pueden ser con fines deportivos y culturales”.

“Vamos a visitar a cada una de estas asociaciones y escuchar su voz, y saber sus orígenes, cómo se desempeñan y también saber qué dificultades tienen, todo para potenciar un trabajo en conjunto” amplió.

Sobre la tarea puntual de Juntos por los Niños, afirmó que “conocemos a Esther hace mucho y la verdad es que tiene una historia para sentarse a escucharla largamente”.

Y cerró: “Necochea y Quequén tienen más de 200 asociaciones civiles, y nos pasa que la gente conoce algunas nada más. Por eso, a partir de este proyecto queremos empezar a concientizar de que hay muchos vecinos que trabajan por el prójimos y en diferentes esferas, entonces hay que darles la preponderancia que se merecen en la sociedad”.

Por su parte, Bravo relató que “todos los fines de semana, que es fundamentalmente cuando no van a la escuela donde les dan la comida, vienen los chicos a reunirse a mi casa, ya sea para tomar una leche, comer un alfajor o directamente para jugar y divertirse”.

“Detrás de esto están empresas del Puerto, almacenes, kioscos, y vecinos que juntan ropa y me la traen para repartir”, enfatizó luego, al tiempo que admitió que “tengo alrededor de 135 chicos anotados para venir, lo que pasa es que se van haciendo grandes algunos y ya no vuelven” dado que “hace 12 años que estoy acá, y pensar que venían desde los 5 y hoy ya tienen 17, así que a jugar o a tomar la lechita ya no vienen”, señaló entre lo lindo del recuerdo y la congoja lógica. “Igualmente los convencí de que no tienen que andar en la calle, y para que eso no ocurra les hice una cancha acá en la esquina con los arcos, las redes, las pelotas”, exclamó en redoble de apuesta la vecina comprometida.

Por último, Esther adelantó que “detrás de casa estoy haciendo un sum, es decir otro espacio para que jueguen y también aprendan porque tengo la idea de que se dicte algún taller y poner una maestra particular, que ya la tenemos porque hay una ‘señorita’ que viene de la universidad para ayudar escolarmente a los chicos de la Escuela Nº 531”.

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