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La Estación Hidrobiológica informa: El Prof. Enrique Balech y la docencia

El Pro. Balech en el Colegio Nacional en 1985. Clase conmemorativa a los egresados de 1960. Foto de Alba

En una de sus visitas a la Estación Hidrobiológica, y cuando ya estaba jubilado, el Prof. Balech me preguntó “¿Usted sabe por qué a los profesores de biología los alumnos nos apodan con nombres de animales? A mí por ejemplo me llamaban “El Carpincho”, por los pelos duros. Pero conozco a muchos profesores de biología que tienen como apodo nombres de animales”. La curiosidad ante un hecho o comportamiento inexplicable motivaban a sus intereses, desde los científicamente minuciosos hasta los triviales de esta anécdota.

En 1941, el Prof Balech comenzó a trabajar en el Colegio Nacional y en la Estación hidrobiológica de Puerto Quequén producto de un proyecto que incluía su radicación en Necochea y el mantenimiento de su cargo de Encargado del Laboratorio de Protistología en el Museo Rivadavia.  El cargo docente en el Colegio Nacional había sido gestionado por el Ing. González Lelong ante el Rector del Colegio Nacional de ese año.

El Prof. Enrique Balech disertando en el cierre de Feria de ciencias y tecnología del año 2002. Foto de María Fonalleras

Desde ese momento ejerció durante 25 años cátedras secundarias en colegios de Necochea y Buenos Aires, dictó seminarios, clases y cursos de grado y de post grado sobre plancton y guió a investigadores. Fue jurado de tesis y en concursos de profesores en Argentina y otros países. Asesoró a especialistas de todo el mundo y desempeñó un activo rol evacuando consultas que continuamente recibía de otros investigadores. Numerosos manuscritos recibieron su examen crítico y fue evaluador de varias revistas científicas.

Sólo presencié una charla del Profesor Balech y fue en el cierre de Feria de ciencias y tecnología del año 2002 en instalaciones del Profesorado de Educación Física. Por intermedio de María del Carmen Fonalleras, Balech había accedido a realizar la charla de cierre. En ese año se desarrolló el Mundial de Futbol y muchxs tenían grandes expectativas para con el equipo argentino. Balech se dirigió a los estudiantes y profesores de ese momento, que eran cientos y ocupaban apretadamente el salón, empezando su charla relatando la evolución de la pelota de fútbol, desde las primeras de cuero y tientos a las usadas en ese momento, de materiales sintéticos. Luego, se refirió a las comunicaciones, a la radio, a la televisión, a los satélites, a las ondas de radio, y finalmente a los campos de conocimiento básico (matemáticas y física) que posibilitaban aquellos avances tecnológicos, a través de la investigación básica, la investigación aplicada y su aplicación en la ingeniería y la tecnología, para fabricar artefactos y producir procesos que mejoren la calidad de vida de la población.

El Prof. Balech también se involucró en los problemas ambientales y de conservación. En su escrito “Fuerte Tormenta sobre el Parque” afirmaba que “Cuando Gatti tuvo que retirarse había dejado aproximadamente 450 hectáreas pobladas por un millón y medio de árboles. Todavía faltaba forestar, según el plan aprobado, una superficie de un 50% más y completar mucha obra bien prevista por él: calles, iluminación, diversos esparcimientos, mantenimiento, etc.

La tarea realizada por el jefe del parque en éste es, por si sola, para un estruendoso aplauso. Pero el dinamismo del Ing. Agrónomo desbordaba su escenario natural por todos los lados. Se ocupó de fijar y forestar 10 has en la ribera quequenense, de dar asesoramiento para arbolado de rutas, de escuelas y colegios, puertos y cuarteles, para establecimientos rurales, para la verdadera expansión de la Villa Díaz Vélez que representan las Villas Zabala y del Deportista, distribuyó más de 4 millones de plantas. La continuación de la Avda. 10 y la apertura de otras calles sólo pudieron hacerse bajo la protección del parque Lillo.

Todo esto es de tan alto valor económico, sanitario, edilicio y educativo, que las cifras de beneficios que la privatización y loteo de porciones del parque, que se ponderan y lanzan (por otra parte, muy fantasiosas), SON ABSURDAS, TOTALMENTE IRRISORIAS.”

El Prof. Balech fue, y sigue siendo, un símbolo de la Estación Hidrobiológica. Por ello es que entre los actuales objetivos de la institución están la investigación científica, la formación de recursos humanos y la divulgación de las ciencias naturales, tres áreas en las que brilló. Sus sucesores esperamos estar a la altura, pero no es tarea fácil pues nos ha dejado el listón muy alto.

 

José Luis Nogueira

Téc. Univ. en Gestión Cultural – HHPQ

 

 

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