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La Estación Hidrobiológica informa: Los Selk’nam, Darwin, Moby Dick y el ámbar gris

En la nota del número anterior de ESTILO NECOCHEA conocimos a los calamares gigantes, y quizás pensamos que animales tan grandes no tendrían predadores, pero lo cierto es que tienen por lo menos a uno muy temible: el Cachalote.

“Un día, en la costa este de Tierra del Fuego, presenciamos el gran espectáculo de ver a varios cachalotes saltando erguidos casi completamente fuera del agua, a excepción de sus aletas caudales. Al caer de lado, salpicaban el agua a las alturas, y el sonido reverberaba como una distante descarga de cañones” (Charles Darwin, Voyage of the Beagle, 1839)

Antes de Charles Darwin, los Cachalotes eran conocidos por los Selk’nam, primeros habitantes de la Isla de Tierra del Fuego, que los consideraban un manjar muy apreciado que les proporcionaba una abundante cantidad de grasa y carne; aunque también formó una parte importante de su cosmovisión.

Un año después de Darwin, Frederick Debell Bennett Whaling en su Voyage round the Globe de  1840 nos relata “El Cachalote no sólo está mejor armado que la ballena verdadera (ballena de Groenlandia o franca) pues posee un arma formidable en cada uno de los extremos de su cuerpo, sino que además frecuentemente despliega la disposición de usar estas armas ofensivamente y de manera a la vez tan diestra, atrevida y engañosa, que es considerada la más peligrosa de atacar de todas las integrantes de la tribu de las ballenas

Pero sin dudas Moby Dick es el más famoso de los Cachalotes. Hermann Melville realizó en 1851 una obra que se encuentra entre los clásicos de la literatura: Moby Dick, que puede tomarse como un simple relato de aventuras; como la lucha del bien contra el mal o como una metáfora de la existencia humana. El origen de la historia podría encontrarse en los dichos del explorador Jeremiah Reynolds que relató la historia de un cachalote que fue arponeado por tres balleneros ingleses cerca de la isla de Mocha, frente a las costas de Arauco, en Chile, a principios del siglo XIX y fue publicada en 1839 por entregas en la Knickerbocker Magazine bajo el título Mocha Dick: Or the White Whale of the Pacific. Uno de aquellos barcos, el Essex, partió de Nantucket rumbo al Pacífico Sur; y su primer oficial, Owen Chase, escribiría un relato titulado “Narración del más extraordinario y desastroso naufragio del ballenero Essex”. Parece ser que Herman Melville lo leyó mientras servía en el ballenero Acushnet; de esta manera el futuro autor de Moby Dick, fue inspirado por la idea de que los cetáceos eran capaces de agredir a los barcos.

Algunos autores consideran que los Cachalotes son cetáceos agresivos pues abundan los casos de balsas de balleneros que fueron embestidas y reducidas a astillas por estos animales al haber sido arponeadas. Incluso hay un caso documentado de que un Cachalote atacó y hundió un barco ballenero de madera, el ya nombrado Essex. Pero nos preguntamos: ¿Se trata de agresividad o de movimientos defensivos?

Cachalote muerto en Mar del Sur, Miramar, el 38/7/2010. Imagen extraída de https://fronterasdesconocidas.blogspot.com/2015/02/cachalotes-varados-en-las-playas.html?m=0

Una dieta que produce malestares y beneficios.

Los Cachalotes cazan en las profundidades marinas y se distinguen de otros cetáceos por su capacidad de buceo, que puede alcanzar los 1500 metros, y que les permite alimentarse de pulpos y calamares de diferentes tamaños, incluso de los calamares gigantes.  Los calamares y los pulpos tienen picos en el aparato bucal, que son difíciles de digerir por los Cachalotes, y en el proceso digestivo a nivel intestinal, los cachalotes secretan una sustancia cerosa para proteger a sus órganos internos de aquellos filosos picos. Al final del proceso, secretan los desechos fecales con una coloración grisácea: el ámbar gris. Aunque la procedencia del ámbar gris aún hoy está sujeta a controversia ya que algunos especialistas sostienen que los cachalotes lo vomitan para deshacerse de él, pero la explicación más aceptada es la que afirma que es el resultado final de su proceso metabólico. De una manera u otra estos desechos pueden llegar a pesar hasta 50 kilos y su valor es muy alto, alrededor de U$S 53.000 por kilo.

Cuando esta sustancia es expulsada del cuerpo del Cachalote tiene un olor muy desagradable, pero con el paso del tiempo y el contacto con el sol y el agua el olor se suaviza. Se lo puede encontrar flotando en el mar o en las playas y su coloración es desde negro, pasando por marrón claro y gris, hasta blanco. Su venta fue ilegal en los Estados Unidos y otros países, desde finales de los 70 hasta el 2005, cuando se cambió la legislación para permitir la venta del que llega naturalmente a las playas.

Ámbar gris. (Imagen extraída de https://psn.si/hombre-encuentra-vomito/2019/03/)

El ámbar gris se utiliza principalmente en la industria cosmética y puntualmente en la perfumería pues tiene la facultad de poder de agrupar todas las notas olfativas en una sola, permitiendo una excelente fijación de aromas a cualquier superficie, liberando aquellas fragancias que la componen de forma extendida y haciendo que tenga una mayor duración en nuestro cuerpo. También se usa para exaltar los aromas y dotar a la fragancia de mayor proyección y conseguir equilibrarla.

El ámbar gris es considerado también como un afrodisíaco, utilizado en comidas y bebidas, y como un remedio para los dolores de cabeza y resfríos.

Cachalotes en Buenos Aires

Los Cachalotes son unos de los mamíferos marinos más grandes del planeta, alcanzando los 16 metros de largo y llegando a un peso de 45 toneladas; llegan a nadar a una velocidad de 37 Km/h, sumergirse por 90 minutos y comer hasta 1.000 kg de peces y calamares por día. Los machos son mucho más grandes que las hembras y suelen formar manadas de alrededor de 20 individuos, pero de hembras y crías, ya que los machos viven solitariamente.

Durante los siglos XVIII y XIX fueron los principales blancos de caza de los barcos balleneros, aun así, la población actual se estima en 450.000 animales.

En la costa de la provincia de Buenos Aires se produjeron varios varamientos; el primero de ellos registrado sucedió en la década del 1950 en Punta del Indio y fue un macho adulto de más de 14 m. En noviembre de 1973 en Pehuencó, varó otro macho de 12,75 m; en 1992 en Villa Gesell, varó un ejemplar juvenil y en 1999 otro macho en Mar de Ajó.

Ya en el siglo XXI y en octubre de 2008 varó en Reta, un ejemplar al que no se le pudo determinar el sexo y que midió 12m; en junio del  2010  en Mar del Sur, apareció otro macho  de 16m, varado en inmediaciones del arroyo “El Chocori ”, a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad de Miramar y en Noviembre 2014 en la  Playa de Nueva Atlantis, apareció un macho de más 10 m varado muerto sobre  una canaleta  con 2 metros de profundidad, sobre un banco de arena.

Los seres humanos frente a los Cachalotes han mostrado tanto su capacidad creadora como la ambiciosamente destructiva.

José Luis Nogueira

EHPQ

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