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Entrevistas

La Estación Hidrobiológica informa: LOS TESOROS OCULTOS EN LAS PLAYAS

Cuando paseas por las playas de Quequén y Necochea, puedes encontrar un gran número de caracoles y almejas de muy distintas formas y colores. Estos moluscos, en vida, per enecen a sustratos muy diferentes. Algunos viven sobre fondos rocosos y otros sobre fondos arenosos.

LAS ALMEJAS AMARILLAS

Además, enterradas en la arena, viven las almejas amarillas. Investigadores del Grupo de investigación de Ecología y Genética Marina del Departamento de Ciencias Marinas en la Universidad Nacional de Mar del Plata nos cuentan que de los organismos que viven enterrados en el sedimento la Almeja amarilla es uno de los más llamativos.

Científicamente conocida como Mesodesma mactroides habita principalmente las playas del norte y sur de la provincia de Buenos Aires, donde el grano fino de la arena y la pendiente suave de la playa propician su asentamiento. La almeja amarilla fue un importante recurso económico de nuestro País entre las décadas de 1940 y 1950. Luego de su máxima extracción de 1.100 toneladas en 1953, la producción declinó debido a la sobre explotación y su extracción fue prohibida en 1958.

La almeja amarilla, en su etapa adulta y durante los meses cálidos, se encuentran en la orilla de la playa, mientras que en invierno prefieren habitar cerca de la línea de rompiente de las olas. Actualmente, las poblaciones no se han podido recuperar adecuadamente y la especie se encuentra en un estado «vulnerable».

La almeja amarilla está protegida por la Resolución No 956/96 de la Dirección de Pesca de la Provincia de Buenos Aires y por la Disposición provincial No1238/96. Esta última señala en su artículo primero: «establézcase, veda total de la Almeja Amarilla (Mesodesma mactroides), prohibiéndose su extracción comercial y turística en toda la Costa Bonaerense.» Además, en el Partido de La Costa se dictaron dos ordenanzas que prohíben su extracción: No 1704/96 y la No 1004/01. En la restinga también se pueden encontrar mejillines, anémonas pulpos y cangrejos.

LAS ESPONJAS DE MAR

Las esponjas son el grupo más antiguo de animales vivientes. De acuerdo con el registro fósil, aparecen aproximadamente hace unos 540 millones de años, son animales muy primitivos, casi irreconocibles como seres vivos y es muy fácil confundirlos con restos vegetales o simplemente con basura; tal es así que hace sólo unos 200 años que se las reconoció como animales.

Habitan sobre todo en aguas poco profundas sujetas al fondo o a objetos sumergidos, aunque también las hay de profundidad de hasta 5000 metros Son prácticamente incapaces de desplazarse, pero recientes estudios han demostrado que algunas esponjas pueden moverse de un sitio a otro; pero dada su extrema lentitud, unos 4 mm al día, el fenómeno había pasado inadvertido.

La mayoría de ellas carecen de simetría corporal y no tienen una forma definida. Las esponjas carecen de capacidad de huir y también de órganos sensoriales que les adviertan de la presencia de enemigos, pero no carecen de sistemas defensivos.

En muchos casos sus afiladas púas pueden perforar tejidos blandos siendo evitadas por los peces y también pueden pro- ducir sustancias urticantes. Hay al menos 3.000 especies de esponjas. Es un grupo notoriamente difícil de estudiar y no existen muchos tratados disponibles que ayuden a su identifi- cación. Además, el número de especies nuevas que se describen cada año es elevado.

Una de las especies más conocida es la esponja de baño Spongia mediterránea, que se recolecta en algunas islas griegas. Recientes estudios químicos están poniendo de manifiesto que muchas especies tienen compuestos de interés comercial, aunque ya era utilizada por los primeros habitantes del Mediterráneo como esponja de baño y Aristóteles, que conocía las esponjas, describió su gran capacidad de regeneración.

Los soldados romanos usaban esponjas en vez de copas de metal para beber agua durante las campañas militares, y la pesca de esponjas era una de las pruebas de los antiguos juegos olímpicos. También se las utiliza desde hace siglos como fertilizantes para los campos de cultivos, aunque su uso más común es como esponjas de baño. A mediados del siglo XX, la pesca abusiva y epidemias redujeron el volumen comercializado de esponjas.

¡En nuestras playas hay tesoros escondidos sólo tenemos que aguzar la mirada para descubrirlos!

José Luis Nogueira
Téc. Univ. en Gestión Cultural

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