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Llegó a la elite del fútbol nacional, pero mantiene los pies sobre la tierra

Emanuel Russo Bernagozzi comenzó jugando en las infantiles de Rivadavia a los 5 años. Su papá lo llevó al club decano y desde allí tejió una relación inquebrantable con el fútbol. Pudo haber sido un caso más de nuestra ciudad, de jugadores que se desarrollan con la ilusión de llegar a la elite.

Un puñado de ellos lo consigue, otros desisten en el camino y la mayoría simplemente no da la talla. Pero Emanuel es un caso único, porque poco después de los 20 años decidió colgar los botines, inclinarse por la dirección técnica y aprovechar las oportunidades que se le presentaron para llegar a la elite: hoy con 36 años es parte del cuerpo técnico de Iván Delfino al frente de Patronato de Paraná, en la Primera División del fútbol nacional, con previas experiencias en Unión de Sunchales y Sarmiento de Junín.

En diálogo con Estilo Necochea, Emanuel contó que “la experiencia de trabajar en Primera es muy linda, aunque te exige al máximo, te demanda mucho tiempo y detalles que no se te pueden escapar, y eso te hace madurar todo el tiempo en la profesión”. En ese contexto, Russo no pierde la humildad, sabe de dónde llegó al máximo nivel del fútbol y por ello trata de no marearse: “En lo personal trato de no pensar demasiado en la categoría en la que estoy trabajando, porque por ahí pensar que tengo que analizar a Lanús, o en un tiempo más a Boca o River me puede desviar de lo que tengo que hacer en el día a día”, contó con madurez.

Respecto a sus tareas en Patronato, el exDT de Mataderos reveló que “son varias: hago el análisis de video del equipo que vamos a enfrentar; hago también el análisis estadístico de ese equipo y hago el informe estadístico del partido que jugamos, y a su vez el informe en video del partido jugado. También estoy encargado de todos los dispositivos de filmación en los entrenamientos, pero una vez que los ubico, en el medio estoy trabajando a la par de Iván (Delfino) junto con el grupo de jugadores en el campo de juego, y eso está bueno porque no sólo me dedico a análisis, sino que soy un ayudante de campo más”.

Mientras que los días de partido, “voy a lo alto del estadio con la cámara, en el primer tiempo extraigo imágenes que se pueden llegar a mostrar en el entretiempo a Iván, y además doy mi punto de vista en el vestuario. En el ST me voy al banco de suplentes o me quedo arriba mirando con mejor panorama y comunicando al banco por handy lo que voy viendo”, agregó.

Es un gran presente el que vive Emanuel, un notable embajador de Necochea en el fútbol nacional, quien nos contó con detalle cómo fue aquello de pasar de jugador a entrenador. “Como jugador arranqué a los 5 años, mi papá me llevó a Rivadavia y ahí estuve hasta los 20. A los 16 años debuté en Primera y entrenar desde chico con la Primera me ayudó a crecer y a mejorar; a los 20 me surgió la posibilidad de irme a Italia, donde tuve dos etapas, y cuando volví con 22 años jugué un año más en Rivadavia, al otro año me fui a Gimnasia y al siguiente decidí dejar de jugar”, aunque aclaró que “pensaba que me gustaría ser técnico, pero tampoco lo tenía demasiado decidido. Hasta que un día fue Santiago Veiga (periodista, hijo del relator Bernardino) al negocio de mis viejos y les comentó que se abría la inscripción para el curso de Director Técnico, mis viejos me lo comentaron y me entusiasmé, empecé y no paré más. Me recibí en 2011 y hasta hoy siempre he tenido la fortuna de estar trabajando”.

Y es verdad. No paró más. Desde allí empezó con charlas por medio de una página de Facebook y una web para mostrar su trabajo, con tan buena repercusión que lo convocaron desde Ecuador para llevar sus conocimientos. A la vuelta de allí lo citaron en Mar del Plata y eso derivó en manejar el formato online para evitar tantos viajes, lo que terminó siendo un disparador impresionante, ya que de ahí salió la posibilidad de ir a Unión de Sunchales, “algo que no me imaginé”, reconoce Russo, quien cerró diciendo que “de 2018 al día de hoy, no me imaginaba un crecimiento tan rápido, aunque lo busqué constantemente”.

Emanuel se mantiene con los pies sobre la tierra, y hace bien, porque si Dios quiere, tiene mucho por delante en la elite del fútbol más pasional del mundo.

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