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Los niños y la Fe, Comuniones en pandemia

La Primera Comunión con los niños y las familias que desearon continuar con el plan de que su hijo/a para que reciban la Comunión este año.

En un acto más íntimo y rígido, tal y como marcan las medidas de seguridad impuestas por la pandemia que restringe mucho los actos, pero provoca que el acto de la comunión vuelva a sus orígenes.

El protocolo indica que los niños deberán guardar las distancias, tanto en los bancos como a la hora de llegar al altar, además, el “Cuerpo de Cristo” se recibirá, para todos, en la mano.

Interpretando lo esencial para esta celebración, contamos la vivencia de un reconocido fotógrafo profesional y ministro de la eucaristía, que vuelca su sentir en el momento más importante para un niño que profesa la religión católica y que recibe la comunión.

Con su cámara capta los momentos imborrables de esta emotiva ceremonia, la sensibilidad y los sentimientos que afloran para luego convertirlo en un proceso creativo que quedará en el recuerdo de toda la familia.

 “De fondo se escucha un sonido conocido es la campana de la Iglesia principal de nuestra ciudad, Nuestra Señora del Carmen, es la última llamada a misa; se escuchan murmullos y ruidos de preparativos.

La nave de la Iglesia casi vacía, solo cuatro nenes, sus padres, una catequista, un guía, el señor que tocará la guitarra durante la ceremonia para acompañar los cantos, un fotógrafo y el Padre Fernando Mendoza que presidirá la ceremonia.

Esta es la nueva realidad que nos toca vivir, son las primeras comuniones en cuarentena.

Atrás quedaron las ceremonias multitudinarias con 25 chicos con sus padres, hermanos, tíos, abuelos y amigos. Los templos colmados ya no se verán por algún tiempo.

La pandemia modificó todo, pero no lo esencial, la importancia de recibir a Jesús Eucaristía.

La ceremonia no cambio, pero sí cambiaron las formas y desapareció lo superfluo para dar lugar a lo importante.

Veo a todos los nenes sin distraerse, porque el sacerdote les está hablando directamente a ellos, a lo íntimo de su corazón, a sus propios ojitos que miran con esa inocencia que solo puede darle la edad.

El Presbítero los llama a cada uno por su nombre e interactúa con cada niño personalmente, ellos participan con alegría y sin vergüenza acompañando las indicaciones del sacerdote, y cuando llega el momento más importante que es recibir a Jesús Eucaristía.  Hay una gran emoción en todos los que estamos compartiendo la ceremonia, y ellos con sus ojitos brillantes caminando por el centro del templo yendo hasta el altar, quizá alguna lagrimita furtiva escapándose de los ojos de sus padres.

Instantes después, al retornar cada uno a su banco, se puede palpar ese gran momento íntimo de cada nene con Jesús.

Desapareció lo superfluo para dar lugar a lo importante.

Sin lugar a dudas creo que esta ceremonia la llevaran guardada en su corazón para toda la vida”.

F/Emilio Hoses

Fotógrafo

 

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