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Milo Lockett – Artista Plástico

Milo Lockett nació en Resistencia, Chaco, en 1967. Autodidacta, comenzó su carrera luego de trabajar varios años en una fábrica de estampado en su ciudad natal.

En 2002 cerró su fábrica ante una crisis económica del país, y optó por dedicarse a la pintura como un descanso. Pero encontró no solo un pasatiempo sino un lugar en el arte que lo apasionó y donde construyó su carrera.

Estudió en diferentes talleres. Expuso sus obras tanto a nivel nacional como internacional. Ganó el Premio Re

velación en el ArteBA. Participó de dos Becas Antorchas y una beca Trama. Entre sus referentes se encuentran Jorge de la Vega, Nigro, Macció y Deira. Además, Participa de numerosas actividades benéficas.

Su obra se puede encontrar en los más diversos formatos y soportes: desde el mural de una escuela hasta en objetos de diseño de uso cotidiano.

Milo nos concedió esta entrevista y queremos compartir sus saberes y sentires. El pintor nos cuenta con entusiasmo cómo trabaja en su taller y cómo fueron los tiempos de pandemia. Así también, lo que es hoy su firma una “marca registrada” y su compromiso en lo social.

¿En qué lugar te encontrás?

En estos momentos estoy en mi taller en Vila Terra Center, que es un centro comercial que está cerca de mi casa en Tigre.

Hace cinco años que me instalé en la zona del Tigre con mi familia: Luciana mi esposa, Gerónimo de 8 años, Tomás de 6 y Paloma de 2 y medio y Olivia de 24.

¿Quién fue tu referente en el dibujo en la niñez?

De chiquito me gustaba el dibujo, después la pintura la fui descubriendo. 

Tuve la posibilidad de tener un maestro en la escuela que nos hacía jugar mucho con el arte, se llama Mario Vanegas. Después de la escuela yo hacía dos talleres libres en la Escuela de Bellas Artes para chicos y con Mario de profesor. Para mí fue muy importante en mi infancia.

Hoy dibujo mucho, con fibras todo el tiempo, pero ese fue el primer contacto con el mundo del arte.

¿Tuviste varios oficios y los transitaste con la pintura?

Toda mi vida pensé que iba a trabajar de otra cosa y que al retirarme iba a dedicarme a la pintura, pero no fue así. En el 2000 hubo grandes cambios económicos del país que hicieron que tomara otras decisiones y descubriera el espacio del arte como forma de vida, la cual siempre estuvo en mí, pero ahora la daba a conocer.

¿Hubo cambios en el arte de Milo a través del tiempo?

Siempre mis obras fueron así, sigo pintando como cuando era chico, no veo grandes transformaciones. 

A lo mejor ahora veo una búsqueda más estética sobre la imagen porque es un dibujo muy sintético que no tiene tantas vueltas. Por eso también tengo mucha afinidad con los niños.

¿En qué te enfocas cuando haces el dibujo?

Me interesa mucho la actitud y la mirada. 

La forma no me preocupa tanto porque no veo el dibujo como lo más importante sino el tratamiento que le hago después, o el color que le va a dar vida o carácter a la obra.

Hay veces que lo tengo todo resuelto y otras que va saliendo de a poco.

Yo no tengo boceto previo, dibujo directamente. Empiezo y no sé cómo seguir y otras veces lo hago todo en un momento. Después entran mis ayudantes que me asisten con el proceso mientras trabajo en otras obras.

Soy muy disperso, pienso una cosa y a veces hago otra. Las ideas y los dibujos brotan en mi imaginación, pero todo esto hay que organizarlo. 

¿Cuáles son las técnicas que utilizas?

Generalmente mancho la tela o la dibujo, haciendo un esquema. Si es por planos  marco y después uso los planos; armo una paleta de colores. 

Otras veces empiezo con el pincel y se va armando, pero soy muy desordenado para trabajar, necesito ayudantes todo el tiempo, por ejemplo para a sacarme los colores porque se dan cuenta que cambió los pinceles de tarro, no me doy cuenta y cambié la paleta.

Trabajo con muchas obras al mismo tiempo y con muchas paletas distintas. En un cuadro hago descanso, en otro tengo mucho color, en otro soy monocromático.

¿En el proceso de creación, con qué materiales generás tu obra?

Trabajo con la misma pintura, sobre todo en la superficie. Trabajo con un material de Sinteplast que es un hidro esmalte sintético al agua, parece un acrílico, pero se plastifica. Es una pintura que tiene mucho cuerpo, es cubritiva y como se diluye con agua te permite trabajar con transparencia.

Trabajo mucho sobre papel, madera también.

La pandemia sorprendió al mundo, ¿vos cómo la viviste?

 Al principio me desorienté mucho y me llevó 20 o 30 días entender, pensé que iba a durar tres meses y después me di cuenta que era más fuerte y me adapté a eso.

Yo no sentí tanto cambio, a lo mejor en algunos momentos era un poco más oscura la obra, pero no vuelco tristeza, generalmente me saca de eso.

 Si bien la pintura refleja el estado de ánimo del artista no creo que canalice, siempre trato que sea un lugar donde me convierto y si trabajo con oscuridad es porque necesito descansar de todos los colores que utilizo en las otras obras. Cuando salto de una paleta a la otra lo tomo como descanso.

¿Cuáles son tus momentos de descanso?

Me cuesta mucho tomarme vacaciones y ahora que estoy más grande siento que me falta tiempo, por eso intentó tener un esquema de trabajo de horas para ser productivo.

¿Qué sueños te quedan por cumplir?

Post pandemia me gustaría hacer un recorrido por Argentina con el arte. 

Yo viajé mucho por el país y fui a lugares inhóspitos, hay muchos lugares para ir con el arte y eso me quedó pendiente. Me tocó trabajar antes de la pandemia en San Luis para un proyecto que quedó abierto. También viajé por muchas escuelas de montañas donde hay 7 o 10 alumnos.

Antes de la pandemia presentamos en la última Feria de Turismo desde el Chaco un documental que hicimos de murales en escuela rurales en el camino de El Impenetrable. Esos son proyectos que me interesan, poder llevar el arte donde no llega, a donde no hay profesores de arte, o no hay presupuesto.

Más allá de la obra lo interesante es que el artista te visita, eso yo lo aprendí andando. No importa si el mural es grande o chiquito pero el interés lo es todo.

¿Tu proyecto más cercano?

Estar quieto me hizo volver a encontrarme con la pintura. Antes estaba tan repartido con las actividades, los proyectos, la presencia y la exposición, que ahora estoy muy selectivo porque entendí mucho en la pandemia el valor de darme mi tiempo y hoy se lo quiero dedicar a la pintura.

Tengo propuestas en el exterior, pero no tengo muchas ganas de viajar. La última vez fui a China a hacer una muestra y presentarme para abrir relaciones con el país y me impactó mucho ese viaje. Además, me quedó pendiente una gira por cinco ciudades de Europa con mi familia, una de ellas era Suiza porque todos los años viene mi galerista de allá y se lleva las obras. Les gusta mucho mi trabajo ahí. También esta pendiente ir a Berlín, Roma, Lugano y Barcelona.

Estoy con una mirada puesta en Argentina, el año que viene con un par de cosas en específico y el recorrido.

Yo no pude trabajar todo el año pasado al público, recién ahora estamos abiertos con el nuevo local. El local de Palermo hasta Julio estuvo cerrado al público y ahora estamos retomando de a poquito, empezando en Tigre con un lugar muy lindo.

Para alguien que se inicia en el arte ¿Qué te gustaría decirle?

Que se concentre en la obra. La mayoría de la gente que comienza una carrera artística piensa en la carrera y en realidad hay que pensar en la obra que es lo que la gente va a reconocer y te va llevar a tener una carrera con los años.

Concentrarse en la obra y trabajar mucho. Si vos revisas los artistas que son relevantes hoy en día, son personas que trabajan un montón de horas, no existe ninguna carrera si no hay esfuerzo, dolor, sufrimiento, amor, todo eso se conjuga. La carrera del artista es muy difícil, hay que poner fuerza en la obra y el acompañamiento de la gente que siempre está.

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