Cargando...
ComunidadDeportesEntrevistasInterés General

Natha Yoga en contexto de encierro

Ejemplos de servicio y experiencias de Yoguis realizando servicio en diferentes segmentos de la sociedad en esta oportunidad Yoga en contexto de encierro.

pastedGraphic.png

Con la realización del primer programa de yoga en la cárcel en San Francisco, California, Fox (2018), el yoga es hoy una alternativa para la rehabilitación y transformación de la vida de los reclusos en los sistemas penitenciarios de muchos países.

Necochea no es la excepción para la realización de este servicio impulsado desde la Escuela de Natha Yoga, que dirige Yogacharya Sadeva Darmanath.

El proyecto fue presentado por Siddhi Devi Dharmanath, dentro del contexto de aprendizaje del tercer año de cursar Karma Yoga en la Escuela. Entre los distintos proyectos que tenía la institución en ese momento estaba el servicio en los penales.

Siddhi en la actualidad es la Coordinadora de un grupo de profesores y acompaña a nuevos docentes a introducirse en este servicio.

Nos cuenta “para mí fue una sorpresa que se pudiera hacer servicio en un penal, me gustó como desafío y algo por enfrentar que a su vez no me generaba miedo.

En Junio de 2019 me puse en contacto con el Juez Penal Mario Juliano que tenía una tarea de padrinazgo con la Unidad 15 de Batán. Poco tiempo después concertamos una entrevista con el magistrado, Sadeva y yo donde le presentamos esta propuesta. Al instante se comunicó con el Director del Penal de ese momento Juan Montes de Oca y le encantó la idea.

pastedGraphic_1.png

A partir de allí Sadeva Darmanath encabezó una vez más el ingreso a la cárcel junto    

con el equipo docente.

En el primer encuentro conocimos el lugar y transmitimos a las autoridades del penal lo que pretendíamos, dar clases una vez por semana”.

¿Qué cantidad de internos había en ese momento?

En ese momento en el penal había 1404 internos. 

¿Cuántas personas asistían a las clases de Yoga?

Llegamos a tener 50, entonces en lugar de tener una clase de 9 a 10 lo desglosamos en 2 clases, ya que al ser dos profesores podíamos asistir bien la cobertura de las clases.

¿Qué requisitos tenían que cumplimentar?

Presentar y dejar documentaciones y pertenencias, informar el día anterior sobre la cantidad de profesores y datos personales. Debíamos dejar el celular que nos entregarían a la salida. Las mujeres debíamos presentarnos con ropa suelta y que no sea transparente. Permanentemente íbamos acompañados por un oficial que cuida y vigila. Nos sacaban fotos y videos que luego nos pasaban. 

¿Cuál era el lugar destinado para la clase?

Las primeras clases se hicieron en un lugar que no era apto para tal fin, pero luego nos asignaron el sector de la parroquial, un lugar de reunión diferente y si estaba cálido teníamos la clase afuera en un patio hermoso que cuidan los internos con mucho verde, flores y frutos.

¿Cuál era el objetivo de la clase?

Nosotros no íbamos a dar charlas teóricas, dábamos clases físicas siempre. Tuvimos una clase semanal durante 6 meses y fueron aproximadamente 30 clases con alumnos desde 70 años hasta 18, 20 el más joven.

Ellos no deciden por sí solos la elección, sino que el penal hace una revisión. 

Con la pandemia se suspendieron estas clases y a partir de junio nos ofrecieron dar clases por el zoom del penal.

¿Qué experiencias o recuerdos de esta etapa se ha podido evaluar desde los integrantes de las clases?, ¿cuáles han sido los beneficios o cambios que han obtenido?

No llegamos a hacer una evaluación completa, porque fue un período muy corto, pero si ellos nos comentaban que con el transcurrir de las clases se sentían mucho mejor en lo referente a sus conductas, más tranquilos, con más paz, menos agresividad, con mayor solidaridad y empatía entre ellos.

En otro momento tuvimos un inconveniente en el viaje y llegamos más tarde, y estaban preocupados porque pensaron que no íbamos a dar la clase.

Ellos esperaban el día de yoga con mucha ansiedad, en una de las clases, en la relajación, acostados ya en el piso, uno de ellos abrió los brazos y le mencionó al profesor que pasaba a su lado “profe esto es libertad”.

pastedGraphic_2.png

Sadeva Darmanath menciona “que la gestión de las cárceles se viene haciendo hace aproximadamente 6 años.

Se han organizado grupos en varias ciudades donde los docentes visitan semanalmente los penales para dar clases de yoga a los internos.

Hemos visitado cárceles de hombres, de mujeres, de mínima seguridad, de máxima seguridad, de mujeres solas, de mujeres embarazadas y con niños.

El programa es gratuito para el interno y gratuito de los docentes, es un proyecto autofinanciado, es un servicio.

 En cuanto a los beneficios aportan poder dormir, bajar los niveles de ansiedad y la sociabilidad. En algunos aspectos les puede mejorar la calidad de vida, pero sobre todo es poder trabajar en la inserción social cuando salen.

Muchos internos cuando terminan su condena siguen practicando yoga y esta es una forma más de regresar a la sociedad dentro de una inclusión social.

El servicio es una oportunidad de autoconocimiento y sanación para uno mismo y para los demás. No necesariamente tiene que hacerse en las cárceles, hay muchos lugares donde se puede hacer servicio, ya que no todos estamos preparados para esta acción en particular”.

Contacto:

https:/www.escueladenathayoga.com.ar

Plataforma virtual “Yoga en Casa”, 2262-654911

 pastedGraphic_3.png@NathaYoga_Central 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

NUESTROS ELEGIDOS