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NO TODOS SOMOS IGUALES, RESPETEMOS NUESTROS TIEMPOS

Por: Dra. Ana Andersen, Médica Pediatra 

 

Cami acaba de cumplir su primer año, le gusta dibujar las paredes, todavía no sabe decir mamá pero anda diciendo dada papapa mamama por ahí, camina siempre de la mano. 

El primo que nació el mismo día juega a darle de comer a sus muñecos, no sabe dibujar pero le encanta agarrar pedacitos de papel, ya se largó a caminar. 

Julia, de 1 año, fue prematura de 32 semanas, le gusta buscar objetos escondidos, gatea pero cada tanto se para y se mantiene derecha, también anda por la casa gritando dada papapa. 

Ambos niños tienen un desarrollo acorde a la edad, y ninguno es más inteligente que el otro. 

Somos seres integrales no solamente dependemos de nuestro propio desarrollo neuromadurativo si no que también nuestro ambiente puede favorecer y obstaculizar el desarrollo. 

Para eso es fundamental tener un ambiente favorecedor para el desarrollo y que actitudes como padres debemos tomar para estimularlos. 

La mayoría de los padres tendemos a comparar constantemente a nuestros peques con otros y nos preocupamos si a determinada edad no han logrado alguno de los hitos que se les presuponen. Así, la niñez se convierte en una carrera de obstáculos que han de ir superando casi a la fuerza. 

Existen hitos madurativos que uno va adquiriendo con el paso del tiempo que se van complementando entre sí. 

Para que un bebé logre pararse por sí mismo, lleva a cabo cientos de micro movimientos y ensayos previos, eso es lo que da la conexión y desarrollo neuronal.

 Actividad autónoma y Movimiento libre

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 No se trata de sentarlo para que aprenda a sentarse, se trata de que haga los movimientos previos que lo llevará a ese resultado, ahí está lo valioso en realidad.

 El orden de aparición de las posturas y desplazamientos es el mismo en todos los niños hasta el momento de reptar, luego depende de variaciones individuales. 

La edad de adquisición de cada una de las etapas, el tiempo de experimentación de cada movimiento y el momento de su abandono o integración en pos de una próxima etapa, varía dentro de límites muy amplios entre un niño y otro. 

A partir de las primeras posibilidades de movimiento del recién nacido, las nuevas posturas y desplazamientos aparecen regularmente unos después de otros, siempre y cuando las conductas del adulto y las condiciones del medio no interfieran, sino que la favorezcan. 

Debemos aprender a confiar en nuestros peques y en sus capacidades y a no exigirles que cumplan con parámetros previamente establecidos. 

La no intervención del adulto no debe confundirse con una falta de interés en el niño, al contrario. Los adultos debemos mostrar alegría ante los adelantos del niño y mantener con el pequeño una relación paciente y respetuosa. 

Preparar un espacio seguro para que tenga la posibilidad de realizarlo, tanto en interior como exterior. La libertad de movimiento implica intervenciones del ambiente humano sobre el ambiente físico sutiles y atenta. Nuestra labor debe ser la del acompañamiento y la de ofrecerles las condiciones de seguridad y apego necesarias para que se desarrollen por sí mismos. Colocarles ropa cómoda y ofrecerles juguetes adecuados. 

De esta manera verás lo que es capaz de hacer (incluso puede que te sorprenda), confiarás en él o ella y sabrás cuando apoyarle o impedir que asuma riesgos innecesarios.

Respeto y apego en los cuidados 

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Es importante hablarles, anticiparse en todo momento a todo lo que vayamos a hacer con ellos y esperar a que estén preparados para hacerlo. Por ejemplo, explicarles que le cambiaremos el pañal o la ropa. 

La vida de los niños es aprendizaje, es exploración, desarrollo de sus capacidades de apropiación y de dominio de su propio cuerpo. Es nuestra responsabilidad garantizar que esto suceda, acompañando con confianza, siguiendo su curiosidad para darnos cuenta que no necesitan ser enseñados y que aprenden por sí mismos.

 Nuestra confianza en ellos, refuerza su autoestima en construcción y la base para el desarrollo de su seguridad interna e identidad personal.

pastedGraphic_3.pngAna Andersen Pediatra

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