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¿Por qué rompemos vínculos amorosos?

Por Mirta Angio Lic. en Psicología

De todas nuestras emociones, la que ponemos en juego cuando elegimos un amor, es sin dudas, la más frágil. Construimos un proyecto apostando nuestros anhelos en coincidencia con principios y valores.

Lo hacemos mirando el futuro y éste es un repertorio de ideales y proyectos que nos sostienen. El futuro es aquello que en el presente pide realización.

Individualmente forjamos esa realización idealizando. Armamos plataformas para engrandecer al otro desde el narcisismopersonal, porque cuánto más perfecto sea (en nuestra construcción), más exitosos nos sentimos por ser los elegidos, y así lo potenciamos: le agregamos virtudes, valores, lo sobredimensionamos. Es decir, creamos un personaje que alimenta nuestro ego.

El tiempo, la convivencia, las alternativas no previstas, como la pandemia y sus consecuencias de aislamiento o de carencias, la perfección inexistente, la realidad misma que es diferente para cada uno, va degradando esa plataforma construida solo para satisfacción de nuestros egoísmos, cuyo resultado es “una distancia óptima” para verla otro tal como es y nos muestra “tal como somos”. Sucede que pocas veces estamos dispuestos a vernos.

De esa nueva realidad puede nacer un proyecto impensado, un volver a elegirnos más conscientes, más evolucionados y acomodar el paso para seguir a la par; pero somos intolerantes, acelerados y queremos cambios ya!. El otro no me espera, se agota, mecritica, me destrata, siempre es el otro (de ambos lados) y la solución más simplista es: esto no va más.

Volvemos a poner el ego en el medio de la escena y sufrimos la devaluación. El mejor de los casos traerá un nuevo convenio y tal vez una reconsideración y alto aprendizaje. Aunque casi siempre emerge el conflicto, la proyección de la culpa y la anulación del diálogo.

Tiempos de virus, miedos, exacerbación de nuestros lados más oscuros, sombras que no queremos ver. Las emociones frágiles no sostienen esperas, no toleran frustraciones, y están dispuestas a habilitar nuestros lados sufrientes.

Si entendemos las crisis como tiempos de iluminación, la luz que nos descubre, nos muestra, muestra lo que ocultamos.

Si evaluamos los conflictos como ese genial momento del despertar, lejos de sentir que perdemos un amor, estaremos iniciando un camino de descubrimientos, probaremos el diálogo, la conversación, el mirarnos a los ojos cuando hablamos, aceptando que el otro no es malo, no es descartable, simplemente el “ otro es otro” diferente de mí, pero tan valioso, como dispuestos estemos a verlo.

Elegir un amor no es cosa sencilla, aprender a conservarlo, tampoco.
Aprendamos a trabajar la humildad, mirar para adentro, aceptar los errores, y estaremos construyendo hoy, el futuro amoroso que todos deseamos.

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