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Entrevistas

¿Te imaginas el cuerpo equivocado?

APRENDE A QUERER TU CUERPO…

 

Debido a la preocupación por nuestro aspecto, sin duda tendrás una imagen de lo que supuestamente te gustaría parecer. Si eres mujer, se supone que deberías ser esbelta y delgada; si eres varón, musculoso, alto y delgado. Lo que es más, poca gente posee naturalmente el físico deseado. La mayoría de nosotros somos mortales normales y corrientes, con nuestras carnes flácidas y grasas. Las mujeres en particular están diseñadas con una redondez natural y suavidad en las formas que tienden a acentuarse más con la edad.

En general, alrededor de un tercio de las personas están insatisfechas con su apariencia, las mujeres más que los hombres. Una mujer se quejará normalmente de sus piernas, abdomen, pecho y nalgas, mientras que un varón expresará su insatisfacción con su abdomen, la parte superior del cuerpo y la calvicie.

Incluso los deportistas delgados, particularmente las mujeres, no son inmunes a la epidemia de la insatisfacción con su cuerpo, a pesar de estar en buena forma. Muchos están insatisfechos con su cuerpo e insisten en seguir dietas desordenadas hasta la desesperación. De hecho, el mejor mecanismo para predecir quién va a desarrollar un desarreglo nutricional está relacionado con quién lucha más contra su imagen corporal.

Si estás insatisfecho con tu cuerpo, podrías pensar que la solución pasa por perder peso, aumentar el musculo o hacer cientos abdominales. Esta aproximación superficial para corregir la insatisfacción por el cuerpo suele ser poco apropiada. La preocupación sobre lo que pareces es realmente una máscara que esconde cómo te sentís (tu autoestima). Dado que el 25% de tu autoestima se debe al aspecto que mostrás, no podes sentirte bien contigo mismo a no ser que aprecies tu cuerpo y te sientas seguro/a con la forma en la que te muestras. los asuntos de peso son frecuentemente asuntos de autoestima.

La mejor manera de resolver estos asuntos relacionados con la forma de tu cuerpo consiste en aprender a querer el cuerpo que tenés, ya que gran parte de cómo sos, tu tamaño y tu forma, están determinados genéticamente. Podes rediseñar un poquito la casa que te ha dado la naturaleza, pero no podrás remodelarla completamente, al menos sin gastar un alto precio.

Si luchas contra la imagen de tu cuerpo, necesitas identificar cuándo fue la primera vez que pensaste que había algo malo en él. Quizás fue un padre o una madre que remarcó cariñosamente que estabas bien, pero que si perdieras unos kilos estarías incluso mejor; tus hermanos, que se reían de tus piernas “como tubos”; o tu pareja, que recalca tus defectos. Debes dar los siguientes pasos para estar en paz con tu cuerpo y gustarte a vos mismo/a.

Cambia el nombre de las partes de tu cuerpo que no te gustan (por ejemplo, cambia “panza como flan” por algo más cariñoso, como “curva de la felicidad” jeje). Identifica las partes de tu cuerpo que te gustan.

Háblate positivamente para creer en el atractivo de las distintas partes de tu cuerpo.

No te ancles en una actitud negativa; en lugar de eso, ama todas las cosas buenas que tu cuerpo hace por vos. Tu cuerpo anda en bicicleta, corre, y te permite divertirte ¿Cómo podrías disfrutar de todas las cosas que te gustan sin tu cuerpo? Un cuerpo sano puede tener toda clase de tamaños y de formas; se puede incluso ser grueso, grandote y estar en buena forma a la vez.

Somos mucho más que un cuerpo…

Con la práctica aprenderás que la apariencia resulta insignificante y que tu valor real es más bien el amor, el cuidado y la preocupación que dediques a tu familia y a tus amigos. Serás capaz de mostrar el coraje para hacer frente a situaciones que te asusten.

¡Ama tu cuerpo y llévalo a su mejor versión!

 

Lic. en Nutrición Natalia Giardino

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