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Entrevistas

YOGA: Visión Yóguica de los Miedos

Sadeva Dharmanath Maestro de Natha Yoga

El miedo es un mecanismo diseñado por la naturaleza para preservarnos, no es malo, es una emoción natural y profunda.

Es una emoción básica y como toda emoción, también es una energía, que se mueve en nosotros y activa una química especial poniendo en marcha sustancias como la adrenalina, noradrenalina, cortisol, cortisona, corticoides, entre otras, que preparan nuestro cuerpo para combatir potenciales peligros y también enviando energía al corazón, los brazos y las piernas.

Como toda emoción, tiene un sentido de ser y dependerá de nosotros si es positiva o negativa. Si al tener miedo, su energía actúa como una alarma que nos ayuda a prever potenciales peligros y a prepararnos para afrontarlos, entonces el miedo se convierte en una energía positiva para nosotros y si en cambio nos paraliza y nos genera sufrimiento entonces será negativo y esto aplica a todo.

Una madre, por ejemplo, si tiene miedos que se manifiestan como alarmas, eso le permitirá cuidar a sus hijos y prever los potenciales peligros que aun ellos no pueden ver por sí mismos y así preservar su integridad, por el contrario, una madre demasiado miedosa, transmitirá su miedo a su hijo y lo condicionará negativamente, volviéndolo miedoso e inseguro, pero la imposibilidad de tener miedos en las madres, puede generar demasiada despreocupación, incapacitándola para prever peligros y cuidar.

La energía del miedo por sí sola no tiene forma, pero es modelada y proyectada por la mente, generando diferentes formas, que pueden clasificarse como miedos concretos o miedos abstractos. Los concretos tienen que ver con objetos específicos que por alguna razón la mente se programa para reaccionar como si se tratara de un peligro, este objeto puede ser una situación, noticia o una persona en particular o hasta incluso un botón de la camisa, la gama de miedos concretos es muy amplia y abarca desde simples temores y preocupaciones hasta las fobias más extrañas. Los miedos concretos por sí solos, siempre son negativos, pero pueden ser positivos en su justa medida en contexto y circunstancia específicos. Por ejemplo, el miedo a hablar en público o pánico escénico, es negativo, pero una justa medida de miedo, te puede ayudar a estar en alerta para no hacer el ridículo o para elegir apropiadamente las palabras, por el contrario, la ausencia total de miedo en estos casos, puede generar exceso de confianza o desconexión de los filtros sociales, generando desinhibición y desubicación social.

En otro ejemplo, el miedo a un botón, por sí mismo, siempre será negativo, pero el estado de alerta que prevé la falta de un botón en la camisa de un presentador de TV, o un orador, puede influir en su éxito, ya que el impacto de una camisa prolija no es el mismo que el de una a la que le falta un botón o lo tiene roto, aunque la faltara o se rompiera, no representara un peligro para la integridad del presentador, pero si lo representara si al caerse, es encontrado por un niñito de un año jugando junto a una madre muy despreocupada y relajada ya que podría tragarlo.

Los abstractos, son miedos no específicos, como la ansiedad, la preocupación constante o los ataques de pánico. Estos son negativos siempre y delatan demasiado estrés acumulado en el tiempo. Todos tenemos miedos, la diferencia es que no nos afectan por igual, las personas que fracasan lo tienen y las exitosas también.

¿Dónde está la diferencia?

La diferencia está en cómo se relacionan con la energía del miedo, en el caso de las perso- nas que tienen tendencia al fracaso, sus miedos los paralizan, les impiden avanzar, animarse y salir adelante, en el caso de los exitosos, los miedos los ayudan a prever, accionar y reinventarse más rápidamente. La energía del miedo es la misma en ambos casos, solo que no los afecta de la misma manera.

Conclusión: el miedo es una energía que no es buena ni mala, si tenemos miedos es natural y si los manejamos nos ayudaran, si los miedos nos tienen a nosotros y nos limitan, nos condicionaran negativamente. Otro aspecto a tener en cuenta, es que la energía

e los miedos es la más magnética. Por lo tanto, tiene mucho más poder de atracción que el resto de las emociones proyectándose y generando acciones inconscientes que terminan materializándolo. Su magnetismo se activa solamente cuando la energía del miedo se instala en la mente.

¿Cómo manejar los miedos?

Hay una amplia variedad de estrategias para combatir los miedos y podemos dividirlas en dos grupos, las directas y las indirectas. Dentro de las directas encontramos: la confrontación, en la cual se le hace frente al miedo, ignorarlo para dejar de alimentarlo, la negociación donde dosis graduales de exposición al miedo van inmunizando contra el objeto que lo causa o el razonamiento lógico sobre la naturaleza del miedo.

Las diferentes estrategias directas son más efectivas en algunas personalidades que en otras. Dentro de las indirectas, encontramos el trabajo sobre: la aceptación, el desapego, la gratitud, la ecuanimidad y el estado de contento. Cada una de estas actitudes, aumenta la inteligencia emocional, ayudando a que la mente se calibre y haga buen uso de le energía del miedo. La práctica del Natha Yoga emplea herramientas directas e indirectas para mejorar el manejo de los miedos, complementadas con técnicas llamadas Kriyas Emocionales, que limpian la energía del miedo y activan la energía del valor.

En todos los casos es muy importante comprender que los miedos forman parte de la naturaleza humana y tienen un sentido de ser, siempre nos enseñan algo y aceptarlos es el primer paso para trascenderlos.

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